En el diseño de entornos urbanos modernos, la accesibilidad universal ya no es una opción: es un estándar técnico, ético y normativo. Uno de los elementos clave para lograr espacios verdaderamente inclusivos son las baldosas de accesibilidad, también conocidas como baldosas podotáctiles, cuya función es facilitar la orientación y seguridad de personas con discapacidad visual.
Estas baldosas no solo cumplen una función de señalización, sino que representan una herramienta fundamental en el diseño de rutas accesibles en veredas, cruces peatonales, estaciones de transporte público y accesos a edificios institucionales.
Las baldosas podotáctiles son superficies con relieves geométricos —como botones o franjas— que permiten ser detectadas por personas ciegas o con baja visión, ya sea a través del bastón blanco o por percepción táctil al caminar.
Existen principalmente dos tipos:
Su correcta instalación, orientación y contraste cromático son fundamentales para su efectividad. No basta con tener relieves: deben estar ubicadas estratégicamente, siguiendo la normativa nacional e internacional de accesibilidad.
En el desarrollo de proyectos urbanos inclusivos, la elección de pavimentos podotáctiles se ha convertido en un criterio técnico indispensable. En varias de las licitaciones públicas que hemos asesorado, la correcta selección de baldosas de accesibilidad universal fue clave para cumplir con los requisitos normativos y, más importante aún, con los objetivos reales de inclusión.
La presencia de estas baldosas permite a los espacios públicos cumplir con la Ley N°20.422 (Chile) y otras normativas internacionales, que exigen accesibilidad en infraestructura urbana. Además, mejora la movilidad independiente y segura de miles de personas.
Seleccionar la baldosa adecuada implica considerar múltiples variables técnicas y de contexto:
Lo más relevante ha sido siempre garantizar que el producto elegido no solo cumpla con el diseño táctil adecuado, sino también que tenga la resistencia y durabilidad necesarias para enfrentar el tránsito peatonal intensivo y la exposición al clima.
Las baldosas de accesibilidad se utilizan en múltiples entornos:
En zonas como estaciones intermodales, cruces semaforizados o accesos a edificios públicos, no basta con instalar “algo táctil”; es necesario que la señalización sea clara, perdurable y segura.






¿Por qué elegir baldosas de accesibilidad Budnik?
Entre las soluciones disponibles en el mercado chileno, las baldosas podotáctiles de Budnik destacan por su calidad técnica, diseño y adaptabilidad a distintas condiciones urbanas. Sus principales ventajas incluyen:
En muchos casos, se ha optado por baldosas podotáctiles como las de Budnik, debido a que ofrecen una superficie bien definida, de alto contraste visual y con una base estructural firme, lo que ha reducido fallos por levantamiento o desgaste prematuro.
Las experiencias más exitosas han sido aquellas en que el diseño del espacio se pensó desde el principio con enfoque de accesibilidad universal, y no como una solución agregada al final. Esto permite integrar rutas accesibles de forma coherente, estética y técnicamente efectiva, cumpliendo tanto con la normativa vigente como con un compromiso real hacia la inclusión.
Diseñar con accesibilidad no solo cumple con la ley, sino que mejora la calidad de vida de todos los usuarios del espacio. Las baldosas de accesibilidad son una herramienta efectiva y de bajo costo relativo para lograrlo.
Las baldosas podotáctiles no son un accesorio. Son una declaración de compromiso con la inclusión, la seguridad y el derecho de todas las personas a transitar con independencia.
Para arquitectos, urbanistas e instituciones públicas, elegir productos como los de Budnik asegura no solo cumplimiento normativo, sino un diseño urbano más humano, seguro y funcional.
El diseño inclusivo no es una tendencia: es la base de un futuro urbano más justo.
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